ENTREVISTA A GUSTAVO PARDI

“Estoy en un buen momento profesional”



Nació en el barrio de Recoleta el 23 de agosto de 1978, comenzó a estudiar teatro como consecuencia del inmenso amor que desde su niñez tiene por el cine. Se formó en la Escuela Municipal de Arte Dramático de Lomas de Zamora; en Andamio ´90 (la escuela de Alejandra Boero); y en seminarios con Eugenio Barba, Walter Neira, Rubén Szuchmacher, Hernán Zabala y Augusto Fernandes, entre otros destacados maestros. Durante esos primeros años de estudio formó parte de un grupo con el que hacía teatro en escuelas y pequeñas giras por centros culturales de la provincia de Buenos Aires. “A los 14 años ya me conocía la filmografía de Bergman, Fellini y Chaplin. Quería sentirme parte de la magia que experimentaba al ver a los grandes actores componer y transitar todo tipo de emociones”, cuenta el actor.

¿Qué es la actuación para usted? ¿Qué significa en su vida?
La actuación es mi profesión, y es lo que amo hacer. Con todo lo que eso significa.

¿Qué le pareció “Los invertidos” la primera vez que la leyó?
La leí hace muchos años, y me encantó. Tiene una estructura muy sólida, y es excepcionalmente jugada para su época. Siempre me resultó una obra atractiva, muy poderosa.

¿Cómo fue su proceso de trabajo y creación en “Los invertidos”?
Fuimos entrando de a poco en la época, en el contexto social de ésta familia aristocrática de principios de siglo. Leímos mucho material sobre el tema, sobre “el higienismo” y la historia de la homosexualidad en nuestro país. Y abrimos charlas sobre la homofobia, la discriminación, la repercusión de la ley de matrimonio igualitario, comparando aquella época con la nuestra, lamentablemente encontrando coincidencias sobre los prejuicios que hoy siguen vigentes en muchos aspectos. A partir de ahí fuimos creando, desde adentro hacia fuera, buscando comprender la forma de pensar de estos personajes, sus actitudes por momentos tan hipócritas como pasionales, tan encerrados en sí mismos y pendientes de la mirada del otro, de la sociedad.

¿Cómo es su proceso de trabajo a la hora de encarar un personaje como actor, no solo con “Los invertidos” sino en todas sus obras?
Leer todo lo que pueda sobre el autor, sobre los temas de la obra en cuestión. Busco influencias en el cine, en la música y hasta en la pintura. Por otra parte, me dejo llevar por cada director y su orientación hacia esa búsqueda. Me gusta conversar con ellos, escucharlos, verlos trabajar, en fin, conocerlos para entrar un poco en su cabeza y descifrarlos.

¿Qué dificultades tuvo en los ensayos?
La obra es clásica, y es un melodrama que roza con el género del folletín. Componer éstos personajes sin caer en manierismos ni “vicios actorales” fue difícil. Trasladamos algunos pasajes para que no sonaran impuestos, siempre jugando en el límite.

¿Qué le pareció la obra terminada?
Estoy orgulloso de formar parte de ésta puesta de Mariano, que ha contado con una producción impecable de Pablo Silva. Creo que tiene mucho corazón, el elenco es muy sólido, todos tienen su momento y lo aprovechan al máximo. La escenografía y el vestuario de Nicolás Nanni forman una bellísima recreación de la época, la oscura música original de Diego Lozano acompaña cada momento con gran intensidad, los claroscuros creados por Claudio del Bianco en las luces nos envuelven y crean climas excepcionales. Todos hemos realizado un trabajo con mucho compromiso, por lo que puedo decir que es un producto muy interesante para ver.

¿Cómo conoció a Mariano Dossena?
Nos contactamos a través de gente en común. Aunque nunca pude ver “El tiempo y los Comway” (ya que yo estaba haciendo temporada en el mismo espacio con “Los 7 locos”), me habían hablado maravillas de él y de su forma de trabajar; además de saber que su puesta fue todo un éxito. Por eso no dudé un instante cuando me convocó para “Los invertidos”, y me sentí muy alagado.

¿Cómo es Mariano como director? ¿Cómo trabaja?
Es adorable. Tiene una paciencia infinita y cuida a los actores porque los ama. Y lo transmite. Da mucho espacio para proponer y debatir. Y busca la renovación constante ensayo tras ensayo. Es un placer trabajar con él y con él equipo que supo armar. Colocó el énfasis en que la obra cuenta la historia de un amor trágico.

¿Esperaba este éxito o lo sorprende? ¿Cómo lo vive?
Uno siempre espera que las obras funcionen, que sean bien recibidas. Pero con “Los invertidos” las expectativas quedaron cortas. Tenemos sala llena todos los sábados y las devoluciones (desde colegas y críticos hasta público desconocido) son muy positivas. Estoy viviendo éste momento con mucha felicidad, y sé que el resto del equipo también.

¿En qué otros proyectos está actualmente?
Estoy presentando “La importancia de llamarse Ernesto”, la única comedia que escribió el genial Oscar Wilde, con dirección de Hugo Álvarez en la sala Corrientes Azul. Por suerte, allí nos está yendo también estupendamente. Sala llena y muy buena repercusión en los medios. En mayo estreno una particular versión de “Macbeth”, con dirección de Laura Silva en el Teatro del Sur. Vengo de grabar unas participaciones en “El elegido” (Telefé) y “El puntero” (Canal 13), y en breve comienzo a filmar un largometraje. Puedo decir que estoy en un buen momento profesional.